La planificación estratégica ¿situacional?

Por el Arq. y Dr. en Urbanismo Guillermo Tella

Una de las herramientas apropiadas para la formulación de estrategias socioterritoriales es aquella que focaliza la planificación en situaciones específicas que hacen a la ciudad. La denominada planificación estratégica situacional reorienta el análisis pretendiendo aumentar la certeza con la que se estudia el comportamiento urbano y examina de qué modo cada situación impacta en diferentes escenarios.

En este marco, avanza sobre la planificación estratégica tradicional al examinar realidades actuales y futuras a partir de la articulación entre diferentes actores sociales. A diferencia de esta concepción clásica, donde un actor ejerce control sobre un sistema, ordenándolo mediante la previsión de acciones lineales, se define una multiplicidad de realidades posibles, con diversas visiones estratégicas de actuación.

La polivalencia es emblema de la problematización del tema. Es necesario problematizar intereses múltiples para el logro de un objetivo plural. Dicha búsqueda se basa en cuatro columnas trocales: 1) un plan de acción integral de todas las dimensiones constitutivas de la ciudad, 2) un plan de acción que dependen de la cooperación entre actores, 3) la construcción de los problemas temáticos, las oportunidades y amenazas emergentes y, por último, 4) el análisis estratégico de viabilidad política.

En el caso de la planificación tradicional esta instancia se resuelve desde un acuerdo entre técnicos y políticos que definen en qué medida el plan es ejecutable. Por otra parte, se habla de una etapa de ejecución de aquello que es considerado previamente viable, simplificando todas las posibilidades de la incertidumbre y sorpresas que presenta el futuro.

Definir problemas, objetivos y estrategias

En distintos estudios realizados se identifican etapas concatenadas para la implementación de la planificación estratégica situacional. La primera de ellas consiste en el análisis de la situación inicial, donde se define un problema focal; es decir, a un núcleo de problemas más que a un recorte territorial específico, que será construido el conjunto de actores participantes.

De tal manera, esto implica: 1) la detección de los límites del problema focal a fin de establecer sus aspectos intrínsecos, 2) la identificación de razones por las cuales existe tal problema, 3) cómo se articula con otro conjunto de problemas y 4) cuáles son las variables de análisis que establecen trayectos causales del modelo explicativo.

La segunda etapa constituye la formulación del plan operativo, que requiere de: 1) la detección de nodos críticos en la red de vinculación entre actores; 2) el planteo de apuestas estratégicas que impacten sobre el problema focal, de modo de revertir la situación causal; 3) la definición de las situaciones futuras como base de la intervención estratégica; y 4) una aproximación a la situación-objetivo para alcanzar el escenario deseado.

Esta herramienta permite realizar un proceso de diagnóstico y de propuestas que abre la perspectiva de análisis a las relaciones internas de los conflictos vigentes en nuestra ciudad a partir de considerar la red que sustenta las diferentes problemáticas, sus causas y sus efectos. Modifica por ello su estructura organizacional para encarar estos procesos de búsqueda de consensos desde problemas focales que atraviesan todas las dimensiones.

Las estrategias de desarrollo local deben surgir de una planificación participativa que motorice el crecimiento y mejore las condiciones de vida. En consecuencia, observamos a la ciudad como el espacio en el que la sociedad se reproduce, en el que los asentamientos humanos se expresan, en donde se establecen relaciones de poder y se articula lo público con lo privado. Intervenir en territorios en constante mutación requiere abandonar la concepción tradicional de planeamiento para avanzar en el diseño de propuestas flexibles, audaces y eficientes.

El caso del plan para el municipio de Lobos

Lobos es un municipio periférico a la expansión metropolitana de Buenos Aires y se encuentra en una interfase eminentemente rural, que además de prestar servicios ambientales, recibe muchos desplazamientos regionales por el atractivo turístico, deportivo y paisajístico. A partir de las motivaciones debatidas con el gabinete de gobierno local y de las expectativas generadas en la comunidad local, se elaboró el Plan Estratégico Lobos 2020 donde se fomentó un equilibrio territorial que articule y potencie las preexistencias.

Como desafío, se planteó la integración de las localida

des rurales dispersas, potenciando sus recursos y desalentando los desequilibrios territoriales; la reactivación de las áreas degradadas, producto de la desactivación de actividades estructurantes; la articulación de la mancha urbana, desalentando la expansión difusa y favoreciendo el completamiento del tejido; y la generación de iniciativas de crecimiento sostenible de la ciudad. Desde la perspectiva de la competitividad, del crecimiento y de la inclusión, emergen cuatro escenarios situacionales, a partir de los cuales fue posible tomar posición para definir los criterios ordenadores de la propuesta:

  • Escenario de expansión industrial: transformación abrupta de suelo rural para la localización de actividades vinculadas a la producción.
  • Escenario de crecimiento residencial: alto consumo de suelo rural y del entorno lacustre para la introducción de vivienda de media densidad.
  • Escenario de desarrollo insular: ocupación especulativa de suelo agroproductivo con emprendimientos residenciales de carácter cerrado.
  • Escenario de equilibrio territorial: capitalización y articulación de las cualidades rurales, urbanas, culturales, industriales y turísticas.

Se construyó entonces un problema focal conformado por un proceso de disminución de la población rural y de mayor concentración en la ciudad; de la existencia de un sistema rural-urbano integrado, donde la producción agraria y agroindustrial ocupa un lugar central; de una gradual retracción de la calidad del agua por contaminación del suelo agrícola, por extracción y por sedimentación de lagunas; de una red de transporte, infraestructura, actividades y equipamientos que acentúan la primacía de la ciudad respecto de las localidades; así como de la progresiva incorporación al proceso de conurbación de Buenos Aires como ciudad-dormitorio. De este modo es posible actuar en favor de una movilidad social ascendente que reoriente las dinámicas urbanas y que promueva un mayor acceso a la ciudad, con mayor interacción física entre grupos que comparten el territorio.

Author: Revista Obra

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