La arquitectura del respeto

Por la Arq. Carla Corea

¿Qué le enseñamos a las generaciones por venir sobre arquitectura?
El respeto por las personas y las cosas es un valor que se traslada y se educa con el ejemplo.
La arquitectura no sólo es obra de manos humanas, sino también es mantenida y preservada por las mismas manos y corazones humanos que buscan conservar y mejorar el aspecto y el alma de cada edificio.
Desde pequeños vivimos experiencias en espacios públicos como colegios, plazas, museos etc. y en todos ellos vemos el contenido, pero no el contenedor. Y, si bien desde pequeños nos enseñan a cuidar los materiales y las paredes, el orden y la limpieza, también hacen a la belleza de un edificio e incluso de una ciudad.
Recientemente tuve la oportunidad de conocer Xiamen, una ciudad china, en ella se funden la modernidad con la tradición, pero si hay algo que abunda es el respeto. La prolijidad y la limpieza son rasgos de la sociedad que habita la ciudad.


Cuando tenemos la posibilidad de viajar y conocer ciudades nuevas lo primero que nos llama la atención en de las mismas (tengamos o no conocimientos en arquitectura) es su urbanismo, la complexión edilicia en general, los edificios que resaltan y su pulcritud.
Vamos de lo macro a lo micro y terminamos juzgando una ciudad (y a sus habitantes) por basura tirada en el piso.
Ahora bien, ¿cómo mejorar eso? Simplemente con el ejemplo a nuestros hijos y nietos; los papeles van al tacho, las paredes (ninguna) se escribe, y no se rompen las cosas públicas porque son de todos.
Es simple y para muchos parece complicado.
Eduquemos con el ejemplo para crear espacios urbanísticos agradables para cualquiera, porque, después de todo, la arquitectura es un bien ganancial de la sociedad y no hay nada mejor que dejarles como legado buenos modales, educación y una bella ciudad que cuidar.

Author: Revista Obra

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